martes, 10 de septiembre de 2019

Fauna ibérica (Alberto Giménez Prieto)



Sátira y humor ácido; estos son solo algunos de los ingredientes para las irreverentes pero sugerentes “recetas” cotidianas que nos propone Alberto Giménez Prieto en su segunda antología de relatos, Fauna ibérica. En esta nueva publicación nada ha sido elegido al azar: ni el título, ni las citas de presentación ―muy reveladoras―, ni el número de relatos que incluye: siete. Siete son los días de la semana, siete los pecados capitales y siete las virtudes que los anulan. Siete son los sacramentos de la Iglesia Católica, siete las características del Espíritu Santo y siete los planetas clásicos. Y podemos remontarnos más atrás en la historia: en la mitología china hay siete estrellas, siete caminos para observarlas y siete fuerzas siderales. ¿Casualidad? En absoluto.

Alberto Giménez Prieto utiliza todos los medios a su alcance para evidenciar las injusticias sociales: critica duramente a la clase política actual ―corrupta, necia, iletrada y orgullosa―, pero también a la sociedad machista y al heteropatriarcado ―en dos de las historias, dos mujeres inteligentes y fuertes darán una gran lección al género masculino―. A su vez, el autor tampoco duda en jugar con el lector a través de conocidos dichos o refranes populares ―en cierto modo esta obra bien podría haber llevado como título El refranero ibérico―, adaptados a los tiempos que corren.

Peor suerte corren sus personajes, que son llevados siempre hasta el límite, lo que los hace aún más creíbles y auténticos ―algunos dan pena; otros, verdadero asco, pero una gran mayoría despierta una gran ternura―. En cada una de las historias el autor pone el foco en personas ―que bien podrían ser nuestros vecinos― cuyos traumas o problemas son invisibles, mostrando al lector cómo es su dolor y, en algunos casos, también su humanidad, aunque sus seres cercanos no la vean. No obstante, quizás sea interesante ponerse en su lugar: seguro que ninguno somos lo suficientemente “normales”, que todos, en mayor o menor grado, formamos parte de la “fauna ibérica” que expone y desnuda Alberto Giménez Prieto.

Algunos de los relatos son divertidos, otros melancólicos e incluso encantadores o bucólicos ―¿quién no ha soñado nunca con perderse en Babia?―, si bien el denominador común en todos ellos es mostrar la realidad sin tapujos, interpelar al lector y hacer que este reflexione. Podemos hablar sin ningún tipo de duda del esperpento como forma de denuncia social, del esperpento como auténtico género literario.

Como viene siendo habitual en la pluma de Alberto Giménez Prieto, la técnica narrativa es impecable: los relatos están perfectamente escritos. Cabría destacar la riqueza de vocabulario del autor y el estilo ágil, sencillo y accesible ―fluye como el buen vino―, unas herramientas claves con las que capta inmediatamente la atención desde el primer párrafo. Y es que la “magia” de este autor se basa en el arte de lo cotidiano, de las cosas sencillas: Alberto Giménez Prieto es un perfecto retratista del mundo que nos rodea.

Tapa blanda: 338 páginas
Editor: Autoedición
ISBN-13: 978-1095296974
Página web del autor: Alberto Giménez Prieto
¿Dónde comprar?: En Amazon o al autor

domingo, 11 de agosto de 2019

Recuerda el temblor de los labios (Carlos Sanrune)



Recuerda el temblor de los labios es la segunda novela de Carlos Sanrune, un autor que con su opera prima, El gladiador de Chueca (1992), obtuvo un gran éxito, una obra que actualmente es considerada un clásico imprescindible de la literatura LGTBIQ en castellano. Quizás lo más sorprendente sea la enorme diferencia de tiempo entre la publicación de una y otra: han transcurrido nada más y nada menos que veintidós años. Y esto ha hecho que muchos lectores considerasen durante un tiempo que Carlos Sanrune fuese autor de una única obra. Recuerda el temblor de los labios comenzó a escribirse en Lisboa en Marzo de 1998 y se concluyó en Madrid, en agosto de 2012. Debido a ello es posible comprobar el crecimiento personal de Carlos Sanrune y su salto definitivo a la madurez.

La acción de Recuerda el temblor de los labios transcurre en el Madrid de 1993. Daniel, un joven perteneciente a una familia acomodada, se ve obligado un día, de forma inesperada, a abandonar el aula de la Facultad de Derecho tras recibir una llamada telefónica: su padre se encuentra ingresado en la UCI. Allí, tras largas jornadas de espera, la familia recibe la trágica noticia: Ricardo ha fallecido. La muerte de su progenitor supone un duro golpe para el muchacho, si bien en su caso dicho dolor por la pérdida viene acompañado de ira, angustia y frustración, pues el mismo día del ingreso, nada más recibir los primeros resultados de las pruebas, el doctor lo informó exclusivamente a él de que su padre era portador del VIH. Esa información desestabiliza el mundo en el que hasta ese instante se había sentido seguro, y la duda se instala en su vida.

Daniel trata de comprender el porqué, la razón por la que su padre le fue infiel a su madre, engañó a su familia y puso la salud de todos ellos en riesgo, pues él creía que aquel matrimonio de moral conservadora era estable. Poco después del entierro, al acercarse a recoger los enseres de Ricardo en el bufete del que era socio, su zozobra irá en aumento: entre las pertenencias encuentra una pelota de tenis con unas iniciales, unas cartas de amor escritas por un tal Javier y unas fotografías en las que su padre aparece en actitud cariñosa junto a un joven que bien podría tener su edad. Su afán por descubrir la verdad, por poder reconstruir la imagen del padre transformado en un santiamén en un completo desconocido, hará que inicie un acercamiento al muchacho de las instantáneas, iniciando ambos un juego de mentiras que cambiará sus vidas irremediablemente.

Recuerda el temblor de los labios está estructurada en tres bloques y un epílogo. Probablemente los dos primeros bloques se escribieron en los años posteriores al lanzamiento de su opera prima, a la que el autor alude en boca de uno de los protagonistas, Javier, que en cierto modo revela la posible identidad del “gladiador de Chueca”, Paco, un hombre seropositivo. No obstante, en Recuerda el temblor de los labios el “gladiador” no reniega de su sexualidad, sino que la acepta plenamente.
En los dos bloques iniciales el autor describe el Madrid de principios de los noventa, lo hace de forma tan precisa que el lector no puede evitar reconocer ciertos lugares y sentirse como un viajero. La homosexualidad en aquellos años era un tema prácticamente tabú ―una encuesta de aquella década reveló que alrededor del 50% de españoles mostraba una opinión negativa hacia el colectivo―, sin mucha visibilidad en la sociedad y sin presencia en los medios, a excepción del mundo del espectáculo; de ahí el realismo crudo que desprende la obra, un realismo donde los sentimientos sangran y salpican al lector. No hay apenas ideales románticos, salvo el concepto de amor por parte de los protagonistas. La prostitución, los amores imposibles, la no aceptación de la orientación sexual, la droga, el VIH y las dobles vidas inundan la trama ―Carlos Sanrune se muestra como un heredero del arte iniciado en la década de los ochenta por artistas como Eloy de la Iglesia, abriendo los ojos a la sociedad―. Esto, evidentemente, daña a todos y cada uno de los personajes, seres sufrientes y atormentados, si bien por distintos motivos; unos ocultan su verdadero yo, y otros sufren las consecuencias directa o indirectamente, y de ello se desprende un sentimiento melancólico ―que no pesimista― que irá en aumento conforme avance el argumento. Los personajes anhelan un mundo ideal, platónico, por ello les arde el alma al vivir la realidad y no pudiendo aceptarla ni saber convivir con ella. 

En el tercer bloque y el epílogo la sensación de ahogo de los protagonistas va en aumento, y estos deciden dejar de luchar, conformándose con las adversidades. Aparece así la misantropía: es mejor encerrarse en uno mismo que sufrir un daño emocional. Esto lo provoca el escepticismo, una cualidad o defecto inherente al transcurso de los años, una forma de pensar que barre los sueños y anhelos de la juventud, ahogados por las incesantes embestidas de las olas de la vida, con cuya fuerza destruyen aquellos castillos de arena dorados levantados durante la infancia y adolescencia.

En el cierre de la obra el lector podrá detectar la madurez, la introspección y el intimismo de Carlos Sanrune, quien se desnuda al hablar de la soledad y la vejez, y uno se pregunta si no perfila en cierta forma un autorretrato, aunque para ello haya que ir fijándose en cada una de las pinceladas que deja esparcidas, pero perfectamente trazadas, en la novela. El autor desvela sus gustos literarios, ya alejados de aquellas obras entretenidas de acción de la juventud, y reconoce que lo importante no es la trama, sino los personajes: ¿qué sienten?, ¿cómo conviven con el dolor y la pérdida? A su vez, ironiza sobre el mal llamado arte “moderno”, caso de Florentijn Hofman y similares, y confiesa que le gusta lo genuino y auténtico, lo alejado del las tendencias mayoritarias.

Por último, habría que destacar la perfecta elección tanto del título como de la portada por parte de la editorial, Amistades Particulares. El título alude a determinados momentos de la obra: básicamente al nerviosismo, la excitación o la intranquilidad de los personajes, si bien también es una buena forma de interpelar al lector, quien no solo se asoma a unas vidas ajenas, sino a la suya misma. Y, junto al título, la imagen de portada representa fielmente la esencia de la novela; en esta ocasión la editorial ha optado por la obra Blue horse (2006), de Daniel Barkley. En ella vemos cómo un joven trata de encontrarse con el otro, buscando su mirada, pero el compañero de viaje, cohibido o incómodo, mira hacia atrás, imposibilitando el encuentro e intercambio de miradas. Entretanto, el caballo de la vida sigue avanzando inexorablemente.

Carlos Sanrune muestra en Recuerda el temblor de los labios su gran maestría como narrador de historias, sabiendo cautivar al lector desde la primera página, acercándose a él a través del narrador omnisciente, quien gradualmente se transforma en un amigo, y este, a través de sus distintas voces, narrando las vivencias de los personajes, parece que nos incita a contarle nuestra propia historia; incluso puede llegar un momento en que el papel y las palabras contenidas en la obra se transformen en un espejo, en cuya superficie el lector pueda contemplar su reflejo, desnudo. Dicha impresión se ve reforzada gracias al estilo directo, fresco y personal de Carlos Sanrune, quien traslada el lenguaje y el habla de la calle a la novela; es el caso del queísmo, laísmo o la estructura libre de los diálogos o pensamientos (sin uso de rayas y comillas). No obstante, conforme se acerca el desenlace, se van haciendo más presentes los toques cultos, refinados y sofisticados.

En definitiva, podemos hablar sin ambages de una novela total difícilmente superable, de una auténtica joya literaria.


Tapa blanda: 474 páginas
ISBN-13: 978-84-943115-1-2
Página web del autor: Carlos Sanrune
¿Dónde comprar?: En librerías


lunes, 10 de junio de 2019

Licantropía (Carles Terès)




Ya han pasado unos años desde el lanzamiento de Licantropía, de Carles Terès, su primera y, por el momento, única novela. Pese a que en su publicación original en catalán ha gozado de éxito y varias ediciones, no ha sucedido lo mismo con su traducción al castellano (Gara Viceversa), de ahí esta entrada, para que aquellos que disfrutáis de las buenas lecturas podáis degustar una obra original, fresca y diferente.

El tema de la licantropía aparece por primera vez recogido en la literatura en Las metamorfosis de Ovidio. Licaón, rey de Licosura, sufriría la primera transformación de hombre en lobo, si bien este no había nacido licántropo como tal: fue transformado en bestia por Zeus como castigo por las aberraciones que había cometido en su ciudad.

Aterrado él huye, y alcanzando los silencios del campo
aúlla y en vano hablar intenta; de sí mismo
recaba su boca la rabia, y el deseo de su acostumbrada matanza
usa contra los ganados, y ahora también en la sangre se goza.

En vellos se vuelven sus ropas, en patas sus brazos:
se hace lobo y conserva las huellas de su vieja forma.
La canicie la misma es, la misma la violencia de su rostro,
los mismos ojos lucen, la misma de la fiereza la imagen es.

Desde entonces, el mundo ha visto crecer y evolucionar a este ser, ya un clásico en el imaginario popular. Y de ahí quizás la complejidad de abordar una novela con esta temática, ¿acaso es posible aportar algo nuevo? Desde luego que sí, o por lo menos eso es lo que ha conseguido Carles Terès, que vio cómo su obra era galardonada con el premio “Guillem Niculau” 2011 del Gobierno de Aragón en lengua catalana. Con posterioridad, Licantropía formaría parte de los once títulos seleccionados para la “New Catalan Fiction 2013-2014” por parte del Institut Ramon Llull.

Sin duda, la magia de esta novela radica en la habilidad del autor para combinar el terror gótico y la vida moderna, conectando dos historias muy distantes en el tiempo. La primera de ellas se desarrolla en 1759; Mosén Magí, un misionero que se dedica a reunir las “ovejas” perdidas o descarriadas del rebaño, llega un día invernal a la Pobla de Llobosa ―actual Alto Matarraña―. Los aldeanos le advierten de que adonde se dirige hay loberos, pero él está decidido y emprende la subida hacia la masía del Mas de la Roca, donde viven los señores Torrent de Prats con su hijo y dos extraños criados que apenas articulan palabra. El sacerdote no tarda en descubrir que en la casa sucede algo que escapa a su comprensión: la presión y la angustia se le hacen insoportables, de modo que finalmente renuncia a su sagrada misión. No obstante, el día antes de partir sucederá algo que marcará el resto de su vida para siempre.

El arranque de Licantropía es magnífico, y claramente bebe de la novela Drácula, de Bram Stoker, evocando la llegada de Jonathan Harker a Transilvania: un extranjero, aldeanos recelosos, superstición y anfitriones extravagantes.

Finalizada la trama de Mosén Magí ―punto de partida de la novela―, la acción avanza hasta la actualidad, en pleno siglo XXI. Lorrenç está decidido a descubrir su pasado, en especial tras subir a las ruinas de la antigua masía para tomar unas fotografías; lo que desconoce es que en la búsqueda de dicho pasado hallará la clave de su verdadero ser.

Carles Terès acierta con la forma de abordar e innovar el tema del clásico licántropo, desde un punto de vista psicológico e introspectivo. Uno de los pilares fundamentales para que un libro destaque de entre los demás es su capacidad de evocar, y Licantropía, de Carles Terès, la tiene. Con un estilo fluido y ágil, en el que la tecnología estará muy presente, conoceremos la sorprendente historia de Lorrenç en el entorno del Matarraña, rica en anécdotas y personajes.

Si todavía no sabéis que leer de cara al inminente verano, ya no tenéis excusa. Preparaos para sumergiros en el ambiente inquietante y oscuro de Licantropía, donde, al final, acaba por surgir nuestro lado más salvaje y animal.


Tapa blanda: 240 páginas
Editor: Gara d'Edizions
ISBN-13: 978-8480944090
Página web del autor: Carles Terès
¿Dónde comprar?: En librerías


domingo, 17 de marzo de 2019

Un asunto más (Alberto Giménez Prieto)



Tras su anterior antología de relatos, Comprimidos para la memoria o recuerdos comprimidos, Alberto Giménez Prieto sorprende con su primera novela, Un asunto más, una historia cruda y dura como la vida misma.

Basilio, un reconocido abogado de Valencia, acaba de enterrar a su madre. Antes de abandonar el camposanto, dos clientes acuden para pedir su ayuda: ha de aconsejar profesionalmente a Fátima, una mujer que quiere recuperar a su hijo y divorciarse de su marido. “Un asunto más”; eso es lo que piensan inicialmente Basilio y Pablo, su socio en el bufete. Entretanto, lejos de las costas levantinas, Leonor y Teresa, dos jóvenes voluntarias en una ONG que investiga las mafias que trafican con inmigrantes, vigilan atentamente un edificio. Ambas creen que pronto llegará un transporte, pero lo que ignoran es que la mafia tiene un contacto en la policía, al igual que ellas. Muy pronto las dos deberán recorrer gran parte de la geografía española en busca de nuevas pistas, antes de que sea demasiado tarde. Por su parte, Basilio habrá de indagar en el pasado y los negocios de Borja, actual marido de su representada ―de la que se está enamorando―: ¿quién es y qué esconde?

Alberto Giménez Prieto pisa fuerte con su ópera prima. El arte del autor no se puede negar; ha sabido deconstruir a la perfección las tramas para, lentamente, ir hilvanándolas junto al lector y recoger junto a este la madeja de hilo al completo, momento en el que encajan las piezas del puzle, demostrando de esta forma su maestría a la hora de dosificar e insinuar. Y a ello hay que sumarle la escritura ágil y sencilla, nada recargada, así como el ritmo endiablado de cada capítulo, que hace que se mantenga el suspense y el interés en cada página, una tarea complicada en una novela de semejante extensión.
Al igual que en su antología previa, la realidad es revelada con todos sus matices, no hay nada
suavizado, y, por ello, los personajes resultan veraces y auténticos, con una personalidad y un lenguaje propios muy bien trabajados. Alberto Giménez Prieto ha arriesgado mucho en este aspecto ―he de decir que con gran acierto―: todos los personajes tienen la misma importancia, no hay distinción entre antagonistas y protagonistas o entre principales y secundarios. Estos no son héroes ni villanos, simplemente son, con sus luces y sus sombras. Y dicha genuinidad fluye desde las primeras líneas, cautivando y atrapando al lector, que, curioso, necesita saber más.

Por mi parte, solo puedo darle la enhorabuena al autor, deseando que esta novela sea la primera de muchas por venir, y es que a todos “nos hace falta ‘un asunto más’ de vez en cuando”.
 
Tapa blanda: 326 páginas
ISBN-13: 978-8416900879
Página web del autor: Alberto Giménez Prieto
¿Dónde comprar?: En librerías

martes, 26 de febrero de 2019

La princesa Nisunin: la leyenda de Muxen (Toni Sanz)


La princesa Nisunin: la leyenda de Muxen es la segunda incursión de Toni Sanz, un veterano autor, en la literatura infantil tras una primera novela en valenciano, Ioli Complements.

Si normalmente al autor conjuga el misterio, los asesinatos y el romance, todo ello mezclado con un toque de erotismo, en esta novela emplea un registro muy distinto a lo habitual, y por el ello el resultado es más increíble aún, si cabe.

Nani, una niña pizpireta de origen marroquí, desea, como todos los años, que llegue pronto el Campamento Solidario, un lugar de encuentro para chicas con problemas o algún tipo de discapacidad donde, a través de los juegos, desaparecen las barreras que la sociedad en la que vivimos impone. En el autobús se reencuentra con Pitu, una chica con síndrome de Down, y con Toñi, que proviene de un entorno desestructural y que siempre está enfadada. Las tres, sin saberlo, se verán envueltas en una aventura que las transportará a la era de los íberos, a la ciudad de Muxen.

Retomando el espíritu de los cuentos clásicos y de las obras más sobresalientes del género (Peter Pan, Momo, La historia interminable o Un puente hacia Terabithia), Toni Sanz construye una historia de amistad perfectamente hilada y llena de encanto. A eso hay que sumarle sus conocimientos de historia, perfectamente desplegados al presentar la sociedad íbera y la ciudad de Muxen: descripción del pueblo y organización de la ciudad, deidades (Tinit o Tagotis), creencias, armas (falcatas) y castas (sacerdotisas, guerreros, reyes, artesanos, etc.).

Las tres protagonistas son entrañables y divertidas, pero con problemas reales que ayudan a visibilizar y normalizar, algo muy destacable en los tiempos que corren. Una de las jóvenes, Toñi, recuerda poderosamente a Janice Avery, de Un puente hacia Terabithia: tras una enorme coraza se esconde una excelente persona.

En resumen, se podría decir que La princesa Nisunin: la leyenda de Muxen es una novela con encanto, con corazón, donde no solo los niños disfrutarán, sino también los adultos, que sin duda harán suya la reflexión final: “[la imaginación] nos abre puertas hacia mundos extraordinarios que no dejarán jamás de sorprendernos”.


¿Dónde comprar la novela?:  Amazon.es

martes, 6 de noviembre de 2018

Hoy matamos a Poesía (Hedoné)


Hoy matamos a Poesía es la opera prima de Hedoné. Y como buen artista busca un primer impacto con algo tan sencillo como la elección del título de su poemario y su seudónimo. ¿Una simple provocación? Puede. ¿Un nuevo movimiento artístico? Podría ser. Sin duda el planteamiento inicial es todo un acierto, quedando todas estas dudas en manos del lector, quien deberá ―o no― extraer sus propias conclusiones. 

A través de un lenguaje rico, vibrante, oscuro, pero también mordaz a la par que elegante, Hedoné nos muestra su visión particular acerca de la poesía —una poesía de contrastes en mi opinión― y de los temas que ha de abordar. Para ello estructura el poemario en dos libros, subdivididos estos en diversas unidades casi monotemáticas, terminando cada una de ellas con las exquisitas ilustraciones realizadas por la artista Alba Navarro Francés (Kalisdice).

Hoy matamos a Poesía arranca señalando la pérdida de los valores de los poetas de antaño, muertos, y critica el mundo actual, donde solo se premia el triunfo, no el arte en sí.
Ya no los canta nadie,
ya nadie sabe dónde están.
Están muertos.
(“Recuerdo”)
Ilustración del poemario (Kalisdice)
Reprocha a los poetas que quieran ser alguien antes de la muerte: es el terror absurdo de sentir la necesidad de alcanzar la gloria. La poesía es olvidada, mengua, no es amada como se merece y yace agonizante. El remedio contra la poesía de mensajes vacíos: “soñar”, un grito de guerra que nos anima a despertar, porque sin sueños no hay vida. Hedoné afirma que el artista ha de explorar, sentir y seguir su propia estrella, sin buscar halagos.
Dicen que los poetas no sienten.
Que tan solo escriben palabras vanas.
Honesto sea quien lo diga.
(“Sobre los poetas”)
No obstante, la verdadera Poesía no se olvida de sus amantes:
Se baña descalza,
se hace esperar,
regando, con pétalos de rosa
sus manos cansadas.
(“De tan negra llueva la luz”)
La vida es oscura e implica muerte. Es en ese contraste donde el poeta ha de hallar la fuente de inspiración: el ser humano solo tiene vida para ser vivida y amor. Sin poesía no hay amor, ambas pasiones son complementarias. Y el amor lo puede todo, sobrevive incluso a la muerte. La vida en sí también es amor, y debemos disfrutar todas nuestras primaveras, subir al tren cuando surja la oportunidad y dejarnos embriagar:
Que suban pues,
con sus bohemios amores,
los bohemios enamorados.
(“Se vayan”)

Ilustración del poemario (Kalisdice)
Como no podía ser de otra manera, la historia y la sociedad en la que vivimos se convierten en un eje temático fundamental de este poemario, demostrando el compromiso social de su creador, que no olvida a los grandes poetas, muchos de ellos muertos por defender sus ideales. Hedoné cree que el ser humano está condenado a repetir los errores de la historia, y que esta es “un himno creído muerto”, olvidado, y que, de ese modo, las lecciones que nos ofrece nunca podrán ser aprendidas. Quizá la clave de esta condena radique en nuestra propia naturaleza:
que en toda nuestra eclesiástica
elegancia,
somos,
y como tal,
seremos,
nada más que monstruos.
(“Viaje en barco”)
No es de extrañar que la mítica locución de Plauto ―“el hombre es un lobo para el hombre” (Asinaria)― siga siendo vigente en la actualidad, y Hedoné la plasma en la figura de los tiranos, aquellos que lo acumulan todo y juegan con las vidas de los demás. Es necesario pues un cambio, tanto en la sociedad como en la vida personal, y este ha de ser rápido, pues “la putrefacción se extiende”. Un hedor que queda en cierto modo relacionado con el dinero, la avaricia, la falsedad y las apariencias. En realidad no vivimos, sino que malvivimos; nos encontramos con el monstruo que llevamos dentro, ese que todavía cree “que otro mundo es posible”. Es hora de recordar el qué vendrá para dejar la práctica de lo efímero:
Quizás haga falta una guillotina
para darnos cuenta de lo que
vale el tiempo.
(“Bauman [síntesis mediocre]”)
Ilustración del poemario (Kalisdice)
Pero los males causados por el propio ser humano no son solo presentes, y, por ello, Hedoné nos propone “inaugurar el pasado”, y uno bien reciente: la Guerra Civil. Los poemas que versan sobre este conflicto aún sangrante en pleno siglo XXI son los más sobresalientes del poemario. En “Los campos”, nada más comenzar, quedan reflejados los dos bandos de este conflicto:
 El progreso aparcado a las puertas
del infierno.
El significado queda bien claro, al igual que el poder del “águila” que gobierna con mano de hierro “cada uno de los suspiros de las buenas personas”:
El cielo se volvió negro,
carbonizado por las lágrimas
de los que se quedaron solos.
Y el final es sobrecogedor:
“Prefiero morir libre”.
“Prefiero
morir
libre”.
Posteriormente, en “Hoy ha muerto una rosa”, lanza una pregunta al lector, una que no ha de morir sin respuesta: ¿serán algún día juzgados los culpables? Y en “Al caer el alba” vuelve a invocar a la historia, al recuerdo y a la memoria de los muertos bajo el yugo de fascismo, de aquellos que no deben ser olvidados:
Que su historia no se pierda
entre los siglos
de los siglos.
Este bloque temático sobre la historia y la sociedad se cierra con “Cronología de la injusticia”, broche de oro, donde el poeta se acerca al existencialismo más extremo, casi llegando al nihilismo.
Ayer fui lo que pude ser.
Todo lo que podría haber sido.
[...]
Soy nada.
Demasiada nada.
[...]
Mañana no seré, y si soy
seré tierra,
sólo
por
seguir
siendo.
Nada somos y nada seremos. Olvidamos todo, incluso a nuestros iguales muertos en las guerras. Yacemos en la oscuridad más absoluta mientras que los muertos nos ruegan que recordemos, porque quieren seguir siendo aunque solo sean tierra. La vida se va, “Taconeando”, y hemos de ser conscientes; la muerte es inevitable. Solo si no olvidamos, la justicia llegará.

Ilustración del poemario (Kalisdice)
A su vez, el amor, tema indispensable y fuente recurrente de inspiración de todos los artistas, también está presente en Hoy matamos a Poesía. Y para Hedoné el amor es dolor, el amor es sufrimiento, el amor es duda; quien de veras ama lo padece por dentro. El amor y sus heridas son sombras, y es difícil tratar con ellas. No obstante, solo en el sufrimiento y en la determinación se encuentra el verdadero camino. La capacidad de amar que vemos en los poemas está siempre enlazada con la melancolía, la angustia y el miedo al rechazo, características que enseguida el lector relacionará con el Romanticismo. Hedoné tiene sed de amor, quiere amar profundamente y hasta la sepultura, pese a no sentirse correspondido, aunque tenga que vivirlo en solitario, secretamente, y morir al final sin haber podido expresarlo, con el recuerdo borroso de la juventud, pero el sentimiento intacto.
[...]
para prepararnos para morir,
para disolvernos en el tiempo
y tan sólo ser recordados por las lápidas
que en la quietud más siniestra
nos adornarán,
duras,
como nuestro amor,
[...]
(“Surgió”)
Pero también tiene miedo a la traición, al amor desaprovechado e inútil que le roba tiempo a la vida.
Sepa el que lea
que la noche sacó de las nubes su puñal,
para cortar ramas y manchar el cielo.
[...]
Porque el único tren fue mi sangre,
y para ti todos los viajes fueron sin pagar.
(“En ti perdí demasiadas venas”)
Además, el poeta nos describe el amor que siente hacia la poesía. No teme a la muerte, porque su espíritu descansa ya en ella, en sus versos. No obstante, pese a dicha pasión, preferiría que el destino destruyese toda su creación con tal de poder enamorarse y sentir. Lo peor que nos puede pasar es morir en vida, sin haber vivido. Lo mejor, amar (“el cuerdo arte de estar loco por amor”) antes de que llegue el fin.
[...]
espero a que la eternidad
se esfume y se fume
cada una de mis musas.

Y que se dé cuenta
de una vez,
de que llevo
demasiado
tiempo
sin enamorarme.
(“Demasiado tiempo”)

El autor
El poemario lo cierra homenajeando a los grandes maestros de la poesía, y está escrito en clave personal ―es posible reconstruir su autorretrato con las finas pinceladas que deja aquí y allí―. Sin duda los poemas contenidos dentro del apartado “Etopeya” son los más complejos, enigmáticos y profundos del poemario. La oscuridad se adueña por completo de las páginas y los versos, impregnándolo todo.
Soy las teclas brunas de un piano
que ya no suena
(“No retorno”)
Vemos almas atormentadas por la vida, intentando esquivarla con maestría, pero todo llega a su fin.
A porta gayola el único toro que vi venir
fue mi propia vida.
Y su embestida fue tan real
como uno mismo.
(“A porta gayola”)
Solo a través del dolor de la vida se sabe uno vivo; hay que padecer. Y la muerte y las enfermedades forman asimismo parte de dicho dolor, siendo fuente de inspiración. Hay que amar a la vida como contraposición a la muerte. Solo si entendemos la no-vida, podremos comprender lo que tenemos. Este concepto ―poesía de contrastes y opuestos― es fundamental para desentrañar el misterio o la intención que se esconde detrás del título del poemario: Hoy matamos a Poesía porque exclusivamente valorando su muerte, su no existencia, podemos llegar a amarla.

Con esta primera publicación, Hedoné demuestra un gran talento y un tremendo potencial. Sin embargo, pese al amor que profesa a la poesía y a sus admirados poetas, da la impresión de que Hedoné siente que destroza o mancilla lo que ellos han construido, cuando, en realidad, lo que hace es buscar su propio camino, al igual que los grandes hicieron antes que él. Parafraseando uno de los poemas más bellos que hay en Hoy matamos a Poesía, “Sensei”, yo, personalmente, lo invito a tomar su testigo y seguir creciendo como artista:
[Su] responsabilidad termina
cuando empieza la [tuya].
Tapa blanda: 108 páginas
ISBN-13: 978-84-09-01278-7
Página web del autor: Hedoné
¿Dónde comprar?: Hedoné

Ecos y tinta 2.0

¡¡El blog se ha mudado!! Hasta aquí llega la aventura en blogspot. Necesitaba un espacio más funcional, sencillo e integrado con el Internet...